LA RETIRADA

El 16 de noviembre de 1938, el Ejército Popular, de forma definitiva, se batía en retirada en la Batalla del Ebro. La derrota suponía un golpe inequívoco a las posibilidades reales de la República de vencer en el conflicto armado. Treinta y siete días después, las tropas comandadas por el general Franco iniciaban la ofensiva sobre Cataluña.
En un avance imparable, el 26 de enero de 1939, el ejército rebelde entraba en Barcelona. Una gran masa de gente salía de la capital catalana en dirección a la frontera. El 4 de febrero, Gerona también estaba ocupada. Las carreteras y caminos estaban apretados de vehículos de todo tipo y de una muchedumbre de civiles y militares que huían del afán represor franquista.
En pocos días, alrededor de medio millón de refugiados atravesaban la frontera por el Alt Empordà, la Garrotxa, el Ripollès y la Cerdanya. Una parte de este contingente – aproximadamente unas cien mil personas– utilizó los pasos fronterizos del Valle de Camprodon.

Los accesos a estos pasos fronterizos se llenaron de unidades militares derrotadas, personas heridas y población civil. Sin capacidad para resistir, llegar a la raya fronteriza y entrar en Francia se convirtió en el objetivo principal. Vehículos, armas y pertrechos eran vertidos en las cunetas y en los márgenes. La dificultad del camino y las temperaturas invernales de alta montaña endurecieron las condiciones del trayecto en los últimos kilómetros que unen las villas de Camprodon y Prats de Molló. El 14 de febrero, un último grupo de combatientes de la 60 División cruzaba la frontera por el Coll Pregon.
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LA RETIRADA VALLE DE CAMPRODON

Con la caída de Barcelona, 26 de enero de 1939, comienza lo que, en la actualidad, llamamos “La Retirada”. Cientos de miles de personas huirán de las tropas franquistas en dirección a la frontera francesa. Los pasos principales serán los de la Cerdanya, el Alt Empordà y el Ripollès.

Entre finales de enero y principios de febrero de 1939 pasarán por el Valle de Camprodon unas 100.000 personas aproximadamente. Si bien la gran mayoría lo harán pasando por la misma carretera que existe actualmente y que une las poblaciones de Camprodon y Prats de Molló por el Coll d’Ares, un número muy elevado también lo hará por senderos de montaña para llegar a las primeras poblaciones del Vallespir. La gran mayoría que utilizará estos senderos serán los militares quienes, antes de pasar a Francia, controlarán algunos de los pasos para frenar el avance de los nacionales y dar tiempo, de este modo, a los civiles y heridos, que han sido evacuados de los diferentes hospitales de Camprodon, a cruzar la Frontera.

Coll d’ares 1 marzo 1939 (André Alís)

PISTOLA FN 1903

LANTA DE VEHÍCULO

Todos estos pasos de montaña quedaron apretados de utensilios y material de todo tipo abandonado que nadie recogió y que la vegetación a lo largo de los años fue cubriendo, hasta borrar prácticamente cualquier rastro de aquellos sucesos.

ESPACIO CULTURAL CAL MARQUES

Después de una labor de más de 30 años de investigación, donde se han recogido y catalogado miles de piezas, se ha procedido a una recopilación de los principales objetos encontrados y se han expuesto en el nuevo Espai Cultural Cal Marquès de Camprodon. Una exposición, única, que actualmente cuenta con más de mil piezas y que nos ayuda a entender mejor lo que supuso la retirada a miles de personas que tuvieron que huir por los pirineos.

Sala de objetos militares

Vitrina de cucharas, tenedores, platos…

La exposición va acompañada de un amplio archivo fotográfico.

Sala exposición

Sala exposición

En el mismo centro se proyecta un audiovisual de las escenas, donde soldados y civiles llegan a Prats de Molló y son internados en los primeros campos de refugiados.

Sala audiovisuales